· March 8 th

Un momento frío
en donde las cosas se vuelven nubes grises
y se disuelven entre un mar de gente que me rodea.

Un momento frío
en donde mis pies ya no sienten la necesidad de ser controlados
y comienzan a rondar por calles que no existen.

Cortarme ya no tiene sentido,
estar en un sólo lugar se vuelve superficial,
las lágrimas recorren el camino común y ya no se sienten igual.

Si tan sólo existiera un puente entre lo que quiero ser y deseo decir,
entre lo que siento y vivo.

Las palabras pierden su sentido,
los sonidos ya no entregan el mismo calor,
tus dedos no me tocan como antes
y el estado de felicidad cayó desde su pedestal
y se hundió en el fondo del océano.

Nunca más pude sentir como las gaviotas arrancaban de las olas,
ni como la arena se pegaba a mi piel sin color.

Los rayos del sol se desvanecían al tocar las gotas de sangre que flotaban a mi alrededor.
El sol ha fallecido
y en su reemplazo la luna golpea con más fuerza,
escena por escena
vida por vida.

La Luna...
La luna ha reinado con su manto blanco,
con su toque de tristeza
y este momento frío ha hecho que la luna me reenamore de todo.

Contando puntos blancos.
Oliendo ramas verdes.
Tocando Alaska.