Segundo Quebrado
Cuando ve que todo alrededor de sus pies se convierte en arena,
siente que su herida comienza a abrirse nuevamente.
Su alma se eleva hasta ver su hilo dorado.
La agonía de su mente casi destrozada
provoca un derrame sensorial que sólo sus poros pueden sentir.
El éxtasis de aquel momento
descubre el manto de lágrimas que lleva su corazón petrificado.
Y por primera vez,
el hilo dorado se mueve al compás del sonido
de su sufrimiento.